Guau! Digo miau! Los hombres están de parabienes desde hace dos años, cuando científicos del Instituto Karlinka de Estocolmo, descubrieron el gen de la infidelidad o la promiscuidad en otra palabras, menos glamorosas; el RS334 o simplemente alelo 334.
El estudio se inició con ratones macho de campo que, sólo tienen una pareja de acuerdo a la recepción de vasopresina en su cerebro. Según los investigadores, los ratoncitos en cuestión tienen un comportamiento muy parecido a los hombres (será por eso, ¿lo de la canción, “ratas de dos patas”?)
El RS334 es el encargado de generar la vasopresina, hormona presente en el cuerpo y que tiene que ver con las respuestas sexuales, aparentemente mucho más activa en los hombres que en la mujeres.
Estos científicos, del Instituto Karlinka, estudiaron a unos 550 individuos heterosexuales involucrando a más de mil personas en el estudio, por un espacio de 5 años; al cabo del cual, concluyeron que los “machos de dos patas que presentaban este “defecto de fabrica”(alelo334), tenían uniones menos intensas con sus parejas y que éstas no se sentían satisfechas con sus cónyuges.
¿Pueden imaginarse la famosa escena del cónyuge infiel atrapado in fraganti? Que le dice a la esposa; “…no querida no es lo que parece”?, pero con ésta variante: - “Ah! Querida llegaste antes, no te esperaba sino hasta mañana. Y bueno, ya sabes, también poseo el alelo334, no me culpes, son los ¡malditos genes! – mientras tranquilamente se viste y despide a su compañera de turno.
Ya quisieran que fuera así de fácil. ¡No! mis queridos “animalitos de dos patas”, no es tan fácil así; si bien, la biología tiene su peso; gracias a Dios también cuentan la educación, las creencias religiosas, la moral, la ética, el libre albedrío, etc., etc. Por lo tanto, los individuos con este gen no necesariamente deben ser clones de Don Juan Tenorio, ni mucho menos; sino que con el gen “se acrecientan las posibilidades de fracasos en las relaciones sociales y los vuelve proclives a la infidelidad”.
De todas formas, es mejor tomar precauciones muchachas y estar atentas, que el 334 puede ser el causante de tantos “adornos“en la cabeza (según ellos). Y esto viene a sumarse a las ya consabidas excusas, el alcohol, la debilidad y otras tantas sandeces con las que siempre intentaron excusar su falta de disciplina, amor, lealtad o respeto.
Pero igual, la vida de a dos es bonita. Si o no? Yo, simplemente lo puedo suponer,pues sólo soy una gatita(que ha tenido sus amores, pero no podemos comparar, ¿no?)sobre el tejado de zinc caliente.
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no es la única "debilidad" o "desviación" humana a la que los científicos pretenden atribuir alguna causa genética. La mayoría de las acciones negativas que cometemos los humanos pasa por nuestra voluntad. Es como decís, el ejercicio del libre albedrío. Siempre tratamos de responsabilizar a otros de nuestros actos o pecados, o como en este caso, a los genes, ya que éstos no pueden defenderse de la acusación.
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